¿Te imaginas un mundo sin petróleo?
Cierra los ojos e imagina esta escena: El sol brilla sin una nube de contaminación, los ríos son cristalinos, los animales corren libres y en cada rincón hay árboles frondosos y aire puro. Ya no hay fábricas humeantes, ni tráfico caótico, ni ciudades grises cubiertas de smog. Todo es armonía con la naturaleza, una especie de Edén moderno. ¿Suena bien?. Todo esto es lo que nos han vendido que pasaría si el petróleo no existiera, que viviríamos en un mundo utópico y perfecto, cómo si con solo apagar el interruptor mundial del crudo, nos convirtiéramos en ese paisaje idílico.
Pero ahora imaginemos la otra cara de la moneda. Un mundo sin petróleo de verdad y ahí te vuelvo a pedir que cierres los ojos y te imagines “un verdadero mundo sin petróleo” en el que:
No exista más fábricas contaminantes… porque no habrá fábricas (ni siquiera las limpias). Sin petróleo, no hay producción masiva de acero, aluminio, vidrio ni plásticos. Adiós a la manufactura de autos, electrodomésticos, teléfonos, ropa y hasta infraestructura básica. No es solo que los plásticos desaparezcan, sino que la maquinaria que los fabrica tampoco existirá.
No exista más transporte… porque no habrá vehículos. Sin petróleo, el transporte colapsa. No hay gasolina ni diésel, pero tampoco aceites, lubricantes ni caucho para llantas. Pensarás, “Pues hay. transporte eléctricos”, Y sí, existen, pero los plásticos de su carrocería, sus componentes electrónicos y sus neumáticos siguen dependiendo de los hidrocarburos. Así que prepárate para caminar largas distancias o volver a los caballos (aunque sin petróleo, ni siquiera podríamos fabricar las herraduras ni muchos de sus accesorios). Ah, tampoco habrán más más aviones… ni comercio internacional. Las aerolíneas desaparecen, junto con la conectividad global. No hay importaciones ni exportaciones, porque el transporte marítimo y terrestre también dependen de combustibles fósiles. Si algo no se produce localmente, simplemente no lo tendrás.

Eso si, Todo estará lleno de Viviendas más ecológicas… si puedes construir una. La madera será el principal material de construcción, porque el cemento, el asfalto, los adhesivos y muchos aislantes térmicos dependen del petróleo. Esperemos que haya suficientes bosques para construir casas para todos.
Tampoco habrá más hospitales abarrotados… porque sin petróleo, la medicina moderna colapsa. No hay guantes de látex, jeringas, medicamentos, resonancias magnéticas, anestesia ni equipo de protección para cirugías. Volvemos a la medicina rudimentaria, donde la esperanza de vida se reduce a niveles mínimos. .
Pero la buena noticia es que todos los alimentos serán más orgánicos… y también habrá una crisis alimentaria global. Sin fertilizantes derivados del petróleo, la producción agrícola se reduce drásticamente. Los cultivos dependen de ellos para mantener rendimientos altos. Sin petróleo, producir suficiente comida para la población mundial sería casi imposible.
Todo lo anterior suena bien, ¿verdad?. Estos solo son algunos de los ejemplos de un mundo sin petróleo que, no solo es inviable, sino que nos devolvería siglos en desarrollo humano. El petróleo es energía, es la concentración de energía solar de milenios enfrascada en un liquido negro (bueno, a veces verde o café). Esta energía fue el motor para el desarrollo de la civilización como la conocemos. No existe NADA en el mundo moderno, que no fuera creado a partir del petróleo, por ello la dependencia que tenemos con este energético.
¿El petróleo, es el verdadero problema?
El problema del petróleo no es su existencia, sino el uso irresponsable que le hemos dado. Se ha satanizado la industria sin comprender que eliminarla de golpe nos haría retroceder en calidad de vida. El cambio climático no se resuelve atacando la exploración petrolera sin alternativas viables. No prohibimos la radioterapia solo porque tiene efectos secundarios o porque su origen es nuclear; la usamos porque, hasta ahora, es la mejor opción para tratar el cáncer. Con el petróleo ocurre lo mismo: no podemos eliminarlo sin un sustituto real y eficiente.
Entonces, en lugar de repetir que debemos erradicar el petróleo de inmediato, enfoquémonos en reducir su uso donde sea posible, usarlo de manera eficiente y trabajar en alternativas sostenibles. En eso es en lo que debemos militar si queremos una sociedad mucho más ambiental y sostenible. Porque hoy, queramos o no, lo seguimos necesitando más de lo que cualquier ambientalista o progresista se pueda imaginar.

Escribo estas líneas no para desmantelar la idea del ambientalismo, sino para abrir los ojos ante una realidad que han querido tergiversar. Los cuentos de hadas son eso, cuentos. En la realidad, las cosas solo cambian cuando somos conscientes y trazamos verdaderos caminos hacia la transformación. Amo la naturaleza, el medioambiente y los animales. Pero también amo vivir bien, movilizarme y tener acceso a salud. Mi búsqueda y compromiso profesional es encontrar formas de reducir mi impacto ambiental y desarrollar nuevas tecnologías que nos ayuden a eliminar la dependencia de aquellas que dañan el planeta, sin poner en riesgo la estabilidad de nuestra sociedad. Tampoco creo que la mejor opción sea depender del petróleo para siempre, pero sí creo que, hoy por hoy, es la única alternativa funcional. Y si queremos cambiarla, no será eliminándola, sino encontrando un reemplazo real.
