A lo largo de la historia, la humanidad ha buscado dominar los diferentes fenómenos físicos, químicos y, más recientemente, cuánticos. Cuando escuchamos hablar de un reactor nuclear, solemos imaginar estructuras extremadamente complejas, al servicio de la ciencia o, en algunos casos, de la guerra. Sin embargo, muchas veces desconocemos su funcionamiento básico y nos dejamos llevar por lo que las caricaturas o noticias (a menudo poco informadas) nos muestran.
En esencia, un reactor (en general) es un dispositivo diseñado para mantener una reacción, controlando cuidadosamente sus parámetros físico-químicos para garantizar condiciones óptimas. La mayoría de los reactores buscan sostener una reacción en cadena. Por ejemplo, en química, se usan para crear estructuras poliméricas, como plástico a gran escala. En otros casos, sostienen reacciones en cadena de combustible, como en los motores de reacción.
Cuando hablamos de un reactor nuclear, nos referimos a un dispositivo en el que ocurre una reacción nuclear en cadena. Esa reacción, en su forma más común, implica la división de átomos pesados (fisión) que libera enormes cantidades de energía y nuevas partículas. En los reactores de potencia, esa energía se captura principalmente en forma de calor, que se utiliza para calentar agua y, mediante un ciclo Rankine, generar electricidad. Pero también hay reactores destinados a otros fines, como aplicaciones geológicas o la producción de radio-fármacos que ayudan a tratar enfermedades como el cáncer. Estos reactores funcionan bombardeando elementos con partículas producto del reactor (neutrones por lo general) y a partir de la radiación nuclear, se generan nuevos isótopos útiles en algún tratamiento médico o aplicación científica.
Algunos casos de uso de estas tecnologías son las aplicaciones geológicas. Los reactores pueden usarse para realizar análisis isotópicos, que permiten estudiar la composición de minerales y determinar la edad de las rocas, ayudando a descubrir nuevos recursos naturales o entender procesos geológicos complejos. Por otro lado, en la producción de radio-fármacos, los reactores generan isótopos radiactivos como el Tecnecio-99m, que se utiliza ampliamente en diagnósticos por imagen, como tomografías, permitiendo detectar enfermedades como el cáncer en etapas tempranas. Además Existen incontables isótopos creados en reactores, que tienen aplicaciones en diversos tratamientos en medicina. Estas aplicaciones demuestran que la tecnología nuclear tiene un impacto directo en nuestra calidad de vida, no solo generando energía, sino también salvando vidas y mejorando nuestra comprensión del mundo natural.
Átomos para la paz
Si viste la película “Oppenheimer”, te habrás encontrado con una versión hollywoodense de la historia de la primera bomba nuclear llamada Trinity, detonada el 16 de julio de 1945. Lamentablemente, el primer gran uso importante de la tecnología nuclear fue para destruir. Sin embargo, al mismo tiempo, científicos y líderes visionarios ya trabajaban en volcar esta tecnología para propósitos pacíficos.
En 1953, el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower presentó su famoso discurso “Átomos para la paz” ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. En él, abogó por un enfoque pacífico de la energía nuclear, destacando sus aplicaciones en ciencia, salud y desarrollo. Este discurso marcó un punto de inflexión, fomentando la cooperación internacional y dando lugar a la creación de la OIEA (Organización Internacional de Energía Atómica), una entidad dedicada a promover el uso pacífico de la energía nuclear.
IAN-R1: El primer y único reactor nuclear de Colombia

Construido en 1965, el IAN-R1 es un reactor de investigación tipo piscina abierta, donado por el gobierno de Estados Unidos como parte del programa “Átomos para la paz”. Este reactor no genera electricidad; su función principal es investigativa. Utiliza combustible tipo TRIGA (Uranio poco enriquecido, inferior al 5% de U235) para llevar a cabo procesos de fisiones nucleares controladas, con aplicaciones en geología, ciencias y tecnología nuclear. Además, tiene una capacidad térmica de 30 kW, lo que lo convierte en una herramienta valiosa para educación y capacitación.



El IAN-R1 ha sido clave en procesos como la activación neutrónica, que permite analizar materiales de manera precisa, además de la producción de conocimiento especializado en energía nuclear. El IAN-R1, abre sus puertas a estudiantes y docentes, siendo una herramienta pedagógica invaluable. Este reactor es una joya de la ciencia en Colombia y un testimonio del potencial tecnológico del país.

La importancia del IAN-R1 trasciende sus aplicaciones inmediatas. Representa un esfuerzo colectivo por impulsar la investigación y el desarrollo tecnológico en Colombia. Es también un recordatorio de que la energía nuclear no solo se trata de generación eléctrica, sino también de su impacto en salud, educación y ciencia. Los paises que apuestan por tecnologías nucleares, obtienen rendimientos científicos sin precedentes.
El reto ahora es darle mayor visibilidad y apoyo a iniciativas como esta, para que Colombia pueda avanzar hacia un uso más amplio y efectivo de la tecnología nuclear con fines pacíficos. ¿Qué otros pasos deberíamos dar como país para aprovechar este potencial? Me encantaría leer tus comentarios.
Juan Pablo Muñoz H.
Ubicación del Reactor:
Algunas fuentes de interés:
